El ozono es un potente agente oxidante que, al ser inyectado en el agua mediante el sistema GBA, transforma el hierro disuelto (Fe²⁺) en hierro férrico (Fe³⁺), facilitando su precipitación y posterior filtración.
Este mismo proceso se aplica al manganeso (Mn²⁺), permitiendo su eliminación de forma eficaz y ecológica.
El proceso no solo elimina los metales, sino que también mejora el color, sabor y olor del agua, y evita obstrucciones o incrustaciones en tuberías, válvulas y sistemas de riego.