El proceso es totalmente automático.
El generador toma aire del ambiente y, mediante un sistema eléctrico denominado descarga por corona, transforma parte del oxígeno en ozono. Luego, ese ozono se inyecta directamente en la línea de depuración, donde reacciona de inmediato eliminando microorganismos y restos orgánicos. Todo ocurre en cuestión de segundos, sin necesidad de almacenar ni manipular sustancias químicas. El sistema funciona de manera silenciosa, continua y autónoma, garantizando una desinfección constante.
El resultado es un agua más limpia, clara y saludable, con un uso muy reducido de cloro y otros productos.