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GBA en contenedor
El modelo GBA para agricultura es un sistema avanzado de generación e inyección de ozono diseñado específicamente para optimizar la calidad del agua de riego y mejorar la rentabilidad de la explotación agrícola. Se trata de un equipo compacto, robusto y de alto rendimiento, concebido para trabajar en entornos exigentes como balsas de riego, cabezales de fertirrigación, invernaderos y sistemas de recirculación.
Desde el punto de vista técnico, la GBA genera ozono in situ a partir del oxígeno ambiental o concentrado, evitando el almacenamiento de productos químicos y eliminando riesgos logísticos. El ozono producido se inyecta al agua mediante sistemas de mezcla eficientes —venturi, difusores o tecnología de micro y nanoburbujas— garantizando una disolución homogénea y una elevada transferencia de masa. Esto permite alcanzar concentraciones controladas en función del volumen de la balsa, caudal de riego o carga orgánica presente.
Su aplicación en agricultura tiene un impacto directo en cuatro áreas estratégicas. En primer lugar, desinfección del agua, eliminando bacterias, hongos, virus y esporas sin generar residuos químicos, ya que el ozono se descompone nuevamente en oxígeno. En segundo lugar, reducción del biofilm en tuberías y goteros, mejorando la uniformidad de riego y reduciendo costes de mantenimiento. En tercer lugar, oxidación de materia orgánica y metales como hierro o manganeso, disminuyendo obstrucciones y mejorando la calidad físico-química del agua. Y en cuarto lugar, mejora indirecta del sistema radicular al aportar un agua microbiológicamente estable y con mayor contenido de oxígeno disuelto.
A diferencia de tratamientos convencionales basados en cloro u otros biocidas, la GBA no deja subproductos persistentes, no genera resistencias y no altera negativamente la microbiota del suelo cuando se trabaja en parámetros técnicos adecuados. Además, permite reducir la dependencia de fitosanitarios y correctores químicos, alineándose con las exigencias actuales de sostenibilidad, reducción de huella hídrica y cumplimiento normativo europeo.
El diseño industrial del equipo incorpora estructura inoxidable o galvanizada, cuadro eléctrico con protecciones, programador digital, control horario y posibilidad de integración con sondas de ORP o sistemas de automatización. Esto facilita un funcionamiento continuo o programado según las necesidades del cultivo, adaptándose tanto a explotaciones medianas como a grandes comunidades de regantes.
En términos económicos, la inversión en un sistema GBA debe analizarse como una herramienta de optimización productiva más que como un simple equipo de tratamiento. La mejora en uniformidad de riego, la disminución de incidencias por obturación, la reducción de enfermedades de origen hídrico y el menor consumo de productos químicos se traducen en ahorro directo y aumento de rendimiento. En agricultura moderna, la calidad del agua no es un coste, es un factor productivo estratégico. Y la GBA está diseñada precisamente para convertir el agua en un activo controlado, estable y rentable.